Explico algunas cosas

Falastiniya significa palestina, y lo escribo con minúscula, porque es el gerundio, no el sustantivo, en cuyo caso sería más propiamente Falastin, según nuestro abecedario. En árabe, Palestina en español o Palestine en inglés, se llama Filastin apelando a la historia de esas tierras, que fueron fuertemente pobladas por tribus filisteas siglos atrás. Junto a muchas otras tribus, inmigrantes y emigrantes, se conformó lo que los turcos otomanos conquistaron el año 1519, la tierra sobre la que los ingleses establecieron un Protectorado en 1914 y aquella sobre la que las superpotencias constituyeron en 1947-1948 al Estado de Israel gracias al movimiento sionista. Ahí cambiaría para siempre hasta hoy el nombre de dicha tierra que algunos muchos insisten en nombrar sencillamente Tierra Santa. Como si la santidad, lo bueno, pudiera circunscribirse a un territorio geográficamente determinado. Borraron los sionistas y el imperialismo de un plumazo el nombre centenario que tenía ese pedacito de continente (100 por 400 kms. cuadrados) con que lo identificó siempre la gente de la región. Creo que pudo llamarse como cualquiera de las tribus que la conformaron, desconozco la razón política porque prevaleció la filistea. Pero lo cierto es que el año 1948, los extranjeros poderosos lograron borrar de los mapas y de los documentos oficiales toda la memoria social que habitaba sus aldeas desde que podían recordar los originarios pobladores del lugar. Los palestinos.

Bauticé este sitio bajo el nombre de falastiniya quizás en un mal momento de mi sentido de la originalidad o apelando a algo que la web no me fuera a rechazar porque ya estaba ocupado. De lo que sí estoy segura es de que hablar de ser palestina, bajo una concepción política más que cultural del término, es al menos molestar a los sucesores de quienes decidieron por millones de personas y sus descendientes sin siquiera consultarles qué pensaban. Referirse a Palestina, a los palestinos y a las palestinas, a las actividades que realizan cotidianamente, a sus deseos, a su pasado y futuro para construir un presente, es una bofetada en las caras de los poderosos, que en nombre del progreso justifican las más bestiales ignominias y masacres. Dar vueltas en la identidad palestina y comprenderla-comprehenderla más que como algo natural, puesto, dado, sino como un proceso que implica primordialmente compartir los anhelos del pueblo y de los pueblos del mundo, de tantas masas atropelladas, engañadas y enajenadas, a medio satisfacer con justificaciones baratas, es burlarse de los que creyeron que iban a burlarse de nosotros.

Los palestinos no van a desaparecer ni se van a ir. Al contrario, todo ese egocentrismo occidental con que es vista su forma de pensar y de entender el mundo se equivoca a cada paso. Los palestinos resisten porque no hay alternativa posible para sobrevivir.

Los seres humanos deberían al menos considerar ponerse en el lugar del otro. Como una forma de practicar las religiones que profesan, por ejemplo…

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