Escribí estos textos, junto a muchísimos otros, hace varios años, cuando tenía 15 ó 16. En ese entonces aún vivía en Temuco junto a mi familia.
No los releo a menudo, pero cuando lo hago, me da pena, nostalgia y cierto orgullo.
Merecían lectores. Que nunca tuvieron porque en ese tiempo no había el mismo acceso a publicar que hay ahora, 6 años después más menos. No sé si creo en ellos aún. Pero los admiro mucho más que cualquier cosa que sea capaz de hacer en mi abulia contemporánea. Los textos son el más fiel testimonio de una parte de la vida que me hizo lo que soy hoy.
Los comparto entonces como a ellos siempre les habría gustado…
PURO BUKOWSKY INFLUENCIÁNDOME LAS ENTRAÑAS (O CASI)
Y se te hace más complicado el masticar
la conciencia no cesa de repetirte que ya no vas a ser tú de ahora en más
vas cansada
pero con ganas
aún así tienes ganas
eso es la libertad
a mí me parece ahora que es eso
porque cuando niña me repitieron demasiado
“tu libertad se acaba al empezar la de otro”
y entonces concluí que la libertad era un bien inexistente
pero me tropecé con mi propia sombra varias veces
y aprendí a creer
que yo era libre si me lo permitía
era libre de amar y de pensar
de escribir y de leer
y de esconder
sobre todo de esconder
todo lo que había amado, pensado, escrito y leído
y de seguir encubriendo lo escondido
yo soy libre porque creo en la cordura de los locos y así me autojustifico
aún cuando la otra gente tenga otros parámetros
y no los compartamos
y nadie sabe expresarse, ni yo ni ellos
y como son mayoría y quieren ser democracia
yo sobro
pero ya ni duele
es como cuando uno lleva mucho tiempo metida en el agua helada:
se acostumbra:
hay razones médicas para ello y también las hay para mi estupidez
pero no para la poesía floja
ni para el anarquismo y su desobediencia comunicacional
no
ésas razones sólo las comprendemos nosotros,
los libres.
TRASNOCHE (LA VERDAD, NUNCA MÁS LÚCIDA QUE AHORA)
Que las ideas no fluyan por el torrente sanguíneo no es ninguna novedad para mí. He avanzado muy poco para escritora. A este ritmo, la vida que he soñado nunca va a existir, así como tampoco existen los finales felices, que tanto me han gustado, aunque éstos en el fondo sí existen, porque están dentro de una obra de ficción ideada por alguien y a él o ella le pertenecen y así viven. Pero mi historia no…no ha tenido final, y como soy humana y perfectible (aunque esto último no venía al caso) nunca voy a saber por antelado de mis finales, pero creo poder sentir logros en materia de ser una escritora y, hasta el momento, evidentemente, no ha habido ninguno. Ni se me conoce por ello (como cualidad extra, digo, que no le pido más a mi entorno de intelectos frustrados: empezando por el mío) ni he conseguido publicar algo ni ganado concursos ni nada. Estoy peor a como empecé hace ya algo de diez años, es que ahora tengo dieciséis y cientos de sueños construidos sobre la base del gran sueño de ser escritora. Antes no tenía ganas, podía querer no ser nada, así como los otros niños, y ahora querría estudiar algo relacionado con el área de la salud y tendría un cuerpo sin celulitis y apariciones sociales realmente perfectas. Pero no. Yo quería ser escritora. Tal vez nací en el lugar equivocado o he ido siguiendo, las pocas veces en que he decidido, los pasos equivocados, pero lo cierto es que (ay que me gusta esa expresión, si la uso siempre) xxx (autocensuro ello). Y deberían provocarme envidia. Pero no. Me producen admiración. Incluso me gustan…sí, lucky men.
El problema ahora es el escondido, o mejor dicho encubierto, simple y tradicional: capaz que yo no escriba bien, sea yo, lo más lógico, una niña con no habilidades, ni gustos, preponderantemente, científicos, y vocación humanista, a quien alabaron por algo de creatividad y en su pajaroneo de ensueño encerrada en su pieza de niña sola, salvo por los cientos de adornos que siempre tuvo, haya soñado con algo más: ser escritora. Los profesores (un par) la felicitaron por sus composiciones, pero en las películas de niños escritores siempre felicitan a uno solo, al protagonista, y en mi caso siempre compartí los elogios. Y si ya en mi nivel somos mínimo tres pontenciables escritores, dos sin mí son los que tiene tinta nadando con los eritrocitos…y si entonces pienso en todo Temuco, Chile, América y el resto del mundo y, sorpréndanse, no me estremece tanto ya que lo siento demasiado lejano pues en mi solo nivel hay mucho genio y eso me alegra, y no me altera, porque ninguno de ellos, mis amigos, a todo esto, ha conseguido nada importante en la materia, pero lo conseguirán, porque son buenos, y yo, en cambio, soy una persona (no me atrevo a puntualizar más) delirante y distraída, cuya único mérito equivaldrá a su único fracaso (así de extremista y tápense la boca): soñar, la imaginación del sin sentido.
Los humanos nunca hemos podido ponernos de acuerdo
incluso desde antes de la revolución neolítica
nadie ha acordado algo
por eso nadie puede entregarse,
su vida y su trabajo,
a cambio de protección
porque no se la darán
porque es imposible contentar al rico y al pobre, al hombre y a la mujer, al comunista y al fascista
todo la vez no existe
y todos han querido que exista
y adquieren el poder
pretendiendo dirigir sin ser digeridos
pretendiendo ideas a fuerza de cuchillo
y no ha servido
el estado es ficticio se les demostró
y el poder lo tiene claro
si no lo reconoce es por individualismo
para callar a las minorías
ya que así la voz de lo digno se sepulta
entre la mina de cobre con los nudillos negros de cobre y los papeles de las oficinas
donde con las manos perfumadas entregarán ése mismo cobre
¡qué gran trecho para el observador pasivo hay allí!
Ojalá yo fuera comunista
tendría un ideal
creería en la nobleza de la raza humana y viviría en paz
aún cuando durmiera escondida de la policía fascista
aún cuando sólo alimentara a mis hijos de pan
pero sería comunista
tendría claro el ir a la universidad
y haría flamear banderas de unidad
mientras me decidiera a leer El Capital, de Karl Marx
trabajaría en comunidad
pensando antes de actuar
porque la meta de todos en conjunto sería igual a la meta de mi sola persona
sí, cuando triunfara tranquila por la calle iba a poder caminar
eso habría sido más factible en otro tiempo
tiempo de dolor físico
pero no de desigualdad social
tiempo de amor sin olvido
tiempo de libertad moral
allí podría decirme atea aunque me quedaran dudas
pero estaría más segura porque seríamos varios
mas ahora estoy sola
me dejó con las maletas hechas
pero sin ninguna convicción
fin.
Etiquetas: Comunista